Es difícil encontrar una escena más triste que esta. Todo en Final Fantasy VII conduce a la muerte de Aeris, uno de los personajes más icónicos en la historia de los videojuegos. El asesinato de Aeris representa un punto de quiebre vital: deja saber que Sephiroth es un villano de verdad, que no tiene la mínima pizca de piedad cuando se trata de llevar a cabo sus planes y al mismo tiempo nos damos cuenta de que no podemos confiar nisiquiera en los recuerdos de nuestros protagonistas.

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